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“Yo soy yo y mi circunstancia” 🧠

Foto del escritor: rafaela Mazzini
rafaela Mazzini
19 sept
4 min de lectura

Actualizado: 20 sept

¡Vuelvo por aquí! Me encanta escribir esas bobaditas y poder reflexionar sobre la vida mezclada con el arte.


He estado pensando en las relaciones humanas, en cómo cada persona nace, crece y muere, y en lo diferentes que podemos llegar a ser unos de otros. Muchas veces, incluso hermanos que han sido criados “igual” terminan siendo completamente diferentes. Y eso me hace pensar en todo aquello que nos va formando a lo largo de la vida, en las circunstancias que nos encontramos por el camino y que, muchas veces, ni siquiera elegimos.


El lugar donde nacemos, el entorno familiar, nuestra educación, el nivel económico… todo eso va influyendo en quiénes somos. Y uno de los puntos de partida MUY importantes es dónde estudiamos. Eso condiciona los amigos que tendremos, las personas con las que conviviremos, cómo empezaremos a formar nuestra personalidad y, sobre todo, las oportunidades que iremos encontrando por el camino. Al fin y al cabo, es allí, en principio, donde empezamos a construir quiénes somos y a mirar y entender el mundo que tenemos alrededor.


De adolescente no tenía idea de nada de eso, no he aprovechado muchas oportunidades porque no entendía, lo que es normal a esa edad, creía que el mundo no me entendía… Hay cosas que hoy, a los 44 años, me arrepiento de no haber aprovechado, pero tampoco me mato porque era lo que había que pasar. Pero, por otro lado, he tenido la oportunidad de venir a Europa, a los 15 años, algo que no era común en la época que vivíamos, y eso cambió la ruta de mi vida. Mis padrinos vivían en Londres y me regalaron la oportunidad de vivir una temporada con ellos, seré y soy eternamente AGRADECIDA. Pasar ese tiempo ahí me hizo poner en mi cabeza que regresaría al viejo continente a vivir. Me quedé alucinada con el arte y la arquitectura, eso me condicionó a estudiar Arquitectura y después Arte, y aquí estoy. OPORTUNIDADES!


Otros puntos fundamentales a la hora de construir la personalidad de un ser humano son las culturas, las costumbres y las religiones. Antes de vivir aquí, sabía muy poco sobre estos temas y os puedo decir que era una persona mucho más cerrada, con una visión bastante limitada del mundo, y no entendía muchísimas cosas.


Mi amigo y hermano de alma Carlos, que conocí en Barcelona, para mí es alguien que abrió mi cabeza al mundo, para mirar alrededor y entender sin juzgar. Le agradezco cada día todo lo que me enseñó y me enseña, he mejorado mucho y quiero mejorar más. Él me enseñó a escuchar a las personas, entender que cada uno tiene su cultura y que cómo fui criada yo no quiere decir que sea lo correcto. Él siempre me dice: “Sabes tus privilegios, ¿no? Tal persona tenía esas herramientas y ya está. ¡NO HAY MANUAL!”.


Hace algunos años trabajé en una empresa y una de mis compañeras era musulmana. Yo era, y sigo siendo, extremadamente ignorante sobre su religión y sus costumbres, y aprendí muchísimo de ella sobre su cultura. Desde el principio le preguntaba, resolvía mis dudas y hablaba con ella sobre cosas que desconocía. Estoy muy agradecida por ello.


Porque muchas veces lo que leemos en los periódicos, mezclado con nuestros propios prejuicios, acaba creando estereotipos. Y creo que es necesario estar abiertos, preguntar, escuchar y, sobre todo, saber aprender del otro.


Vamos a mezclar toda esa reflexión con el arte y la filosofía. Empezamos con la obra de Los embajadores (1533), de Hans Holbein el Joven.

La obra representa a dos personas que a nuestra vista son iguales, con elementos sobre su posición social, cultural, religión, poder y conocimiento, o sea, ¡OPORTUNIDADES! Pero han tenido caminos bastante distintos.


Los personajes son Jean de Dinteville y Georges de Selve. Uno se volcó a la política y al poder y el otro a la religión y al conocimiento.

Ambos pertenecían a una élite privilegiada y, aun así, sus trayectorias y responsabilidades fueron diferentes. Cada uno utilizó y desarrolló esas oportunidades de una manera diferente, es decir, tener oportunidades no significa que exista un camino predeterminado. Un ejemplo claro de que quiénes somos también depende de las herramientas que tenemos alrededor en el momento en que estamos, pero eso JAMÁS nos condiciona a seguir un MANUAL, eso depende de nosotros.


Si pensamos en las oportunidades, me vienen a la mente las ciudades medievales, donde las personas estaban también divididas por murallas. Quien pertenecía a las clases más poderosas, monarquía, clero y aristocracia, vivía en las zonas más protegidas, cerca del centro del poder. Después estaban los comerciantes y artesanos, que eran una parte fundamental de la máquina económica de la ciudad, generaban riqueza y pagaban impuestos. Y, más alejados o incluso fuera de las murallas, estaban muchos campesinos y trabajadores, con menos protección y menos recursos.


Me parece fascinante pensar que incluso la arquitectura puede contarnos cómo se distribuían las oportunidades. Dependiendo de dónde nacías, dónde vivías y a qué familia pertenecías, tu vida podía estar mucho más protegida o ser mucho más vulnerable.


Y quizá no somos tan diferentes hoy. Las murallas han cambiado, pero seguimos teniendo diferentes puntos de partida. La familia, el lugar donde nacemos, la educación, el barrio, las personas que conocemos… todo eso nos va dando unas herramientas u otras.


Para finalizar con un resumen perfecto, encontré una frase de Ortega y Gasset, filósofo espanhol, filósofo español, que me hizo mucho sentido: “Yo soy yo y mi circunstancia”.


Y creo que es exactamente eso. Nosotros somos nosotros, pero también somos dónde nacimos, nuestra familia, nuestra educación, nuestra cultura, las personas que encontramos, las oportunidades que tuvimos y también las que no tuvimos. Todo eso forma parte de nosotros.


Y para nada quiere decir que estemos destinados a ser de una manera porque nacimos en un lugar o en una familia determinada. Creo que también tenemos la capacidad de cambiar, de aprender y de aprovechar las oportunidades cuando aparecen. Pero no podemos olvidar que cada uno empieza desde un lugar diferente.


VIVA LA VIDA! Porque vivir es maravilloso!



 
 
 

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